Martes, 11 de Diciembre del 2018

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El nuevo oro para las marcas: Las conexiones humanas

El mundo está más dinámico que nunca y eso se lo debemos en parte a la accesibilidad y a la disponibilidad de información que tenemos al alcance de nuestras manos. Las redes sociales han brindado un ¨espacio¨ de conexión nunca experimentado y que llegó para quedarse y llenar algunos vacíos (algunos hasta psicológicos).   

Estas redes sociales nos impulsan a comunicarnos a través de compartir conocimientos, sentimientos, sensaciones, posturas, actitudes, estados de ánimo, emociones, sueños, deseos y hasta apariencias.

Nos han posibilitado la creación de agrupaciones o tribus de intereses comunes. Hemos podido diluir barreras geográficas con profesionales, familiares y amigos. Nos han permitido re encontrarnos con muchas personas y ¨re establecer los lazos¨. Nos han permitido compartir contenidos y gran cantidad de información que consideramos relevante. Nos han permitido conectar.

Sin embargo, es evidente que esta realidad no trasciende a otra dimensión; la monetización de estas conexiones, relaciones y conocimientos. Existen una cantidad de redes invisibles dentro de nuestros contactos las cuales desconocemos por completo y no son aprovechadas debido a la falta de investigación rentable. La investigación rentable es aquella indagación que me permite entender el contacto, clasificarlo en función de su importancia para mí y la relación que tengo con él. Estas son las redes invisibles inexploradas.  Nos quedamos en la punta del iceberg. El marketing siempre dependió de las redes invisibles, solo que recién el mundo le dio importancia.

Malcolm Gladwell menciona que, mientras más conocidos tienes, más poderoso eres.

Todo dependerá de la manera en que estratégicamente gestionamos nuestros contactos, su información y el beneficio que podemos extraer de gestionarlos. En la actualidad, muchos de esos contactos (los de redes sociales, los que están en nuestra agenda y los que están en nuestra mente) se quedan en simples nombres, mails y números telefónicos. Las redes sociales principalmente nos han ayudado a cuantificar nuestro alcance social. (Tengo 1200 amigos). La pregunta del millón es; ¿y si, cualitativamente logramos monetizar dichas conexiones a través de las relaciones y conocimientos que poseemos y poseen nuestros contactos?  

Cada uno de nosotros poseemos varios tipos de contactos; 

1. Los íntimos, recordados o personales (aproximadamente entre 3 y 10 personas); aquellos con los que tenemos una relación más directa y la frecuencia de contacto es alta. Incluye un involucramiento emocional mayor.

2. Los cercanos o vecinos (aproximadamente entre 10 y 200 personas); aquellos con los que tenemos una relación indirecta y la frecuencia de contacto es ocasional. En este caso el involucramiento emocional es esporádico y dependiendo del contexto.

3. Los sociales cuantitativos (de 150 personas en adelante….); aquellos con los que tenemos una relación de camaradería y la frecuencia de contacto es casi nula. En este caso el involucramiento emocional es muy débil y ayudan a sumar la estadística numérica en masa, y;

4. Los invisibles o no detectados (en un número similar a los sociales cuantitativos); aquellos con los que no tenemos relación más allá de una presencia. Es motivo de sorpresa su interacción con nosotros. La interacción es nula. No existe involucramiento emocional a no ser que este contacto entre en un terreno que, por alguna situación, cambien su status a social, cercano o íntimo.

Lo sorprendente es que subestimamos el poder de estos contactos. La valorización de ellos está en aprovechar las conexiones. El hecho de que se encuentren en tu lista de amigos/agenda nos dice que existió un mutuo consentimiento para estar ahí. ¡Es el momento de investigar!

¿Tienes claras las conexiones de tus contactos? ¿Con quién o quienes están relacionados? ¿Qué conocimientos tienen? Y la pregunta final; ¿Cómo puedes aprovechar y monetizarlos?

Un ejercicio mental interesante es ver el causante o raíz de un negocio importante. Inició en una persona que conocía a otra persona que te presentó o te refirió. De ahí en adelante, y fruto de un trabajo estratégico, se fortalecieron los lazos y la relación comercial se afianzó (en términos monetarios y relacionales).

Es impresionante la cantidad de información valiosa y oportunidades de negocios, laborales y hasta sentimentales que perdemos por conocer someramente a nuestros contactos. Es muy revelador cuando entiendes (monetariamente) lo que generó una pequeña y simple conexión.

Debes recordar que nuestro valor comercial (no personal) está en los CONOCIMIENTOS, CONEXIONES Y RELACIONES que tenemos. El valor personal es igual de importante y parte de otro análisis diferente.  Además, este valor comercial es totalmente estacionario (valorable por etapas específicas de tiempo) y es dinámico (definitivamente aumentan nuestros conocimientos, conexiones y relaciones de periodo a periodo).  

Si eso haces con tus contactos, sólo imagina lo que puedes lograr con tus clientes. Sólo recuerda que, en el marketing de hoy, que un cliente esté conectado contigo, no significa que esté receptivo. Ahí es donde debes trabajar en una estrategia relacional que haga que convierta ese contacto en un generador de potenciales negocios, relaciones y nuevos conocimientos.

Aprovecha la conectividad, los enlaces, la afinidad y las relaciones. No deberíamos pelearnos con nadie o perder sus datos. Todo el mundo tiene contactos y, depende de nosotros el dedicarnos a crear y a conectar. NO podemos dejar de APRENDER y CONECTAR. No podemos dejar de CREAR. NO podemos darnos el lujo de NO entender en qué época estamos y hacia dónde VAMOS.

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Marketing

Apasionado del marketing y del rock. Speaker internacional, Escritor (Emotionshare y A que te atreves), Columnista. Baterista.

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