Martes, 11 de Diciembre del 2018

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Carta de un vendedor a los Mercadólogos

Hola qué tal, me llamo Rafael, y antes que nada es un placer poder estar en este momento escribiendo estas líneas para Piensa Merca, realmente una emoción poder compartir parte de mi experiencia en los negocios y las ventas en una plataforma tan enriquecedora como esta.

Si, lo sé, sé que te preguntarás en este momento ¿qué hace este vendedor (que aparte no es mercadólogo) escribiendo en Piensa Merca?  ¿Acaso enloquecieron?, van a contaminar este grupo hablando de un tema que, aunque sí es importante, no es mi prioridad en mi aspecto creativo profesional.

Te platico un poco el contexto de por qué estoy acá escribiendo estas líneas. Soy un inmigrante que llegó a tierras mexicanas hace 9 años, soy licenciado en contaduría pública y por pura necesidad ante la falta de oportunidades me tocó el último eslabón en la escala evolutiva laboral: ser vendedor por cambaceo en una empresa de idiomas cuya principal virtud es que es la más grande de América latina. Por 5 años fui director de ventas número 1 en el continente, y la verdad esto no hubiera ocurrido si no es por el hecho de que entendí la importancia de la mercadotecnia en el proceso creativo de las ventas, el producto y la conquista del consumidor.

Y por eso escribo esta carta, porque fue el conocer, aprender y desarrollar los conceptos del marketing en toda su esencia lo que permitió tener armas y argumentos, no solo para aprender vender más, sino que además los sigo empleando en mis empresas que con esfuerzo y desde abajo he desarrollado en esta tierra de oportunidades amplias, pero donde quien no destaca perece.

Pero, así como valoro el impacto que el marketing ha tenido en mí, también puedo percatarme de las principales fallas que tienen los mercadólogos (y los emprendedores en general) que les impide avanzar, crecer y desarrollarse como verdaderos líderes en su sector.

Y aunque ciertamente, el mercadeo es un arte y una ciencia al mismo tiempo, no deja de ser una profesión y más aún UN NEGOCIO, y como tal debemos tener las herramientas de más alto impacto para ser la vanguardia y no el seguidor crítico, pero poco efectivo que tanto pululan en redes sociales.

Te dejo 5 herramientas o habilidades que si las desarrollas bien podrás decir con orgullo que vives y te alimentas de esa profesión que tanto amas y lo haces siempre creciendo y sin perder la esencia tan característica de los mercadólogos: 

  1. Hasta Leonardo Da Vinci tuvo que vender sus obras para vivir…

Entiendo que para muchos esto más que una profesión, es un arte, un estilo de vida, algo que va más allá de los fríos números y de las estrategias rígidas, pero, debes aprender que en todo momento de la vida estamos en un proceso de ventas donde buscamos que otras personas nos compren algo o nosotros buscamos comprar algo. Entonces hay que sentirse orgulloso de la profesión, pero qué mejor forma de dignificarla que sabiendo vender lo que te apasiona, con emoción, actitud y empatía constante.

  1. Aprende a desaprender

Alvin Toffler, famoso futurólogo estadounidense, dice que la clave del éxito en el siglo XXI es aprender, desaprender y reaprender; por más innovador que puedas creerte, ten la humildad de aceptar que no eres dueño de la verdad absoluta, que puedes equivocarte (y lo vas a hacer, es inevitable), pero debes tener la suficiente capacidad de aprender a equivocarte. Solo quien aprende a equivocarse sabe que el éxito consiste en intentarlo, fallar, observar el fallo, aprender de él y avanzar por un sendero mejorado de autocorrección y análisis constante.
No hay nada más poderoso que una persona que sabe renovarse y reinventarse constantemente.

  1. A todos nos gusta comprar, pero a nadie le gusta que le vendan

El éxito en el negocio está en el excelente servicio al cliente. No te va a costar nada y vas a ganar mucho, si le deseas buenos días a quien te solicite información, trátalo con amabilidad, hazlo sentir único y especial (aunque le des el mismo trato a todos. Cuando logres venderle a la gente como te gusta comprar a ti, ese día habrás dado un gran paso al éxito, recuerda:

NADIE ES TONTO PORQUE NO COMPRA TUS TRABAJOS, TAL VEZ EL TONTO ERES TÚ QUE NO SABES VENDERLE A LA GENTE.


En un mercado lleno de gente incluso mejor que tú (sí los hay, acéptalo) tu valor agregado es el trato con valor adicional y del alto impacto que logres desarrollar en el mercado.

  1. Qué vendes cuando vendes lo que vendes

Esa es mi frase patentada para entender los negocios en donde me involucro. Cuando tienes un cliente debes buscar el valor simbólico de lo que hace, cual es el factor irracional que logra solventar al mercado que aspira llegar; ve más allá del “BRIEF” y conoce realmente a tu cliente, genera una comunidad, entiende su negocio desde todos los aspectos, es lo que yo denomino el MARKETING HOLÍSTICO, usando la concepción de Steve Jobs sobre la palabra holístico en los negocios que tiene que ver con un conocimiento de todos los aspectos del mismo.

  1. Hazlo fácil y con calidad. Recuerda, no se trata de ti, sino de ellos

Evita el lenguaje rimbombante, si hablas con tu cliente con lenguaje complicado o lleno de anglicismos difícilmente tendrás clientes. A ningún cliente le cae bien sentirse como un idiota, tu trabajo no es mostrarte superior, es mostrarte como alguien que solo le dará un empujoncito a ese cliente para que su idea de negocios explote en un éxito sin igual. Si logras hacer que del negocio el protagonista sea el cliente (si, déjate de ‘divismos’) y tú un servidor tendrás un cliente fiel que siempre querrá trabajar contigo y una fuente segura de referidos.

Pero siempre es importante que, junto con el extraordinario servicio y la empatía, hagas un trabajo de calidad real, no exijas nada que no estás dispuesto a dar y sé un facilitador del logro de tus clientes, no un dolor de cabeza en su camino.

El éxito, queridos amigos, es la sucesión sucesiva de sucesos sucedidos sucesivamente, que la sucesión de tus actividades sea llena de empatía, calidad, acción, aprendizaje y desarrollo. Del éxito al fracaso solo hay un paso, y ese paso solo es nuestra capacidad para aprender, creer y actuar siempre en función del éxito propio y de nuestros clientes.

Saludos a todos y nos vemos en el camino del crecimiento.

Atte. Rafael Castillo Rivero

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Ventas

Emprendedor crónico, especialista en liderazgo, ventas, marketing, relaciones públicas y servicio al cliente; somos lo que aspiramos y punto.

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